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La salida de la ópera en el año 2000 (Albert Robida, 1902)

6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury)

En los albores de la modernidad, no pocos pensadores se entregaron a la fantástica tarea de imaginar lugares (im)posibles donde la humanidad pudiera volver a la mitológica Edad de Oro. Las utopías del renacimiento fueron espléndidos ejercicios de especulación donde, ante todo, se debatía cómo podría ser esa nueva etapa idílica. Por supuesto, muchos lectores radicales tomaron estos ejercicios especulativos como manuales de operación: en América, no pocas ciudades se trazaron tomando en cuenta los textos de Moro, Doni y Campanella.

Apocalipsis (Albert Goodwin, 1903) 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura
Apocalipsis (Albert Goodwin, 1903)

Pero, así como las utopías del renacimiento fueron un termómetro capaz de medir los anhelos de una época, a finales de la modernidad nos encontramos con un termómetro que ha medido, ante todo, los miedos y frustraciones de su tiempo: la distopía. Más allá de las distopías canónicas de Bradbury y Orwell (y de los textos de Kafka que prefiguraron el género), la lista de obras que se han entregado a la tarea de imaginar los mundos que no deseamos habitar ha sido inmensa. Si la utopía se alza como una reelaboración del mito de la Edad de Oro, la distopía es duedora de un mito igual de significativo para occidente: el descenso al infierno. Sirva esta pequeña lista como una introducción a este sub-género indispensable de nuestro tiempo. Y ojalá nadie nunca tome estos libros como manuales de operación.

1: Margaret Atwood, Oryx y CrakeMargaret Atwood, Oryx y Crake, 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura

Oryx y Crake es la crónica de cómo un mundo marcado por una brutal desigualdad, donde cada aspecto de la vida cotidiana está comercializado y controlado, se desmorona estrepitosamente. Llena de claros señalamientos sobre los peligros de la manipulación genética, Oryx y Crake primero muestra a los sobrevivientes (no todos humanos, hay que advertirlo) para luego narrar cómo surgió la catástrofe. Margaret Atwood, una mejores plumas canadienses de la actualidad, publicó en 2003 esta escalofriante novela que es la primera parte de una trilogía compuesta por El año del diluvio y MaddAddam.

2: P.D. James, Hijos de hombresP. D. James, Hijos de hombres, 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura

Llevada al cine de forma magistral por Cuarón, Hijos de hombres narra la paulatina extinción de un mundo donde todos los humanos son infértiles. Mientras los bebés nacidos en el último año de fertilidad viven como superestrellas, el planeta enfrenta las consecuencias económicas y sociales de la extinción de la infancia. Aunque James fue particularmente famosa por sus novelas de detectives, Hijos de hombres tiene un lugar destacado en su obra gracias a la lucidez del argumento y por la forma en que subraya la importancia esperanzadora de ese concepto fruto de la modernidad: la infancia.

3: Philip K. Dick, El hombre en el castilloPhilip K. Dick, El hombre en el castillo, 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura

En el terreno de las distopías ucrónicas, El hombre en el castillo es el relato de una guerra fría que sostienen los grandes vencedores de la Segunda Guerra Mundial: Japón y Alemania. Aquí el mar Mediterráneo ha desaparecido para ser terreno cultivable y los Estados Unidos es un terreno ocupado y disputado entre los japoneses y los alemanes. El hecho que desencadena este giro en la historia es el asesinato de Roosevelt en 1933. Curiosamente, en las páginas de El hombre en el castillo, se conoce un libro llamada La langosta se ha posado donde se cuenta el cómo hubiera sido la historia si los nazis no hubieran ganado la guerra. Aunque K. Dick escribió muchos libros que se inscriben en los terrenos de la distopía, El hombre en el castillo se distingue por la verosimilitud histórica de sus especulaciones.

4: J. G. Ballard, CronópolisJ. G. Ballard, Cronópolis, 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura

Pocos autores se han entregado a vislumbrar las catástrofes con el mismo rigor y la misma lucidez que distinguieron a J. G. Ballard. Como él mismo reconoce en Milagros de vida, su experiencia durante la Segunda guerra Mundial (que puede leerse en la estremecedora novela El imperio del sol) lo dotó con el imaginario indispensable para describir mundos tan temibles como cercanos. En Cronópolis la sociedad se ha expurgado por completo de una tiranía omnipresente: la medición del tiempo. En esta sociedad que prescinde de relojes y de horarios aún pervive el recuerdo de un tiempo donde las clases sociales se dividían, ante todo, por la hora en que desempeñaban sus actividades. Por mucho, uno de los mejores relatos del autor de Mitos del futuro próximo.

5: David Mitchell, Cloud Atlas David Mitchell, Cloud Atlas, 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura

Llevada al cine por Andy y Lana Wachowsky, Cloud Atlas es el cruce de seis historias cruzadas que ocurren en distintos momentos de la humanidad. Uno de los motivos que enlazan las seis historias es la gestación y posterior caída de un planeta regido por corporaciones donde la clonación es la base de la economía. Con una prosa formidable, David Mitchell entreteje una historia que consterna y emociona.

6: Cormac McCarthy, La carreteraCormac McCarthy, La carretera, 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura

Acaso la más reciente obra maestra que ha entregado la literatura norteamericana, La carretera es uno de los libros más perturbadores de McCarthy. En un mundo post-apocalíptico donde se han desdibujado casi por completo la historia, la civilización, la humanidad (que no los humanos) e incluso el lenguaje, un padre y su hijo emprenden una travesía, acaso inútil, hacia tierras menos inhóspitas. A pesar de ser uno de los libros más duros que ha entregado la literatura apocalíptica, La carretera ofrece una vaga forma de la esperanza que no contradice la aceptación de la catástrofe.

Bonus: Phillip Roth, La conjura contra AméricaPhillip Roth, La conjura contra América, 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura

Aunque no entra directamente en el sub-género de la distopía, esta novela ucrónica de Roth es el estremecedor relato de cómo los Estados Unidos, de la mano de Lindbergh en la presidencia, se entrega al antisemitismo y la simpatía por los nazis. Tan siniestra como exacta, La conjura contra América sobresale por situarnos en el momento justo en que se gesta lo que más tarde será definitoriamente distópico. Paralelamente, el ejercicio de Roth permite que otros libros, ajenos por completo al sub-género, se lean  con ese filtro: ¿No es Cosmópolis de DeLillo una lectura del mundo actual en clave distópica? No son pocas las novelas que al describir la actualidad desde una perspectiva siniestra bien podrían leerse como una distopía germinal o consumada. En ese sentido La conjura contra América es un puente entre la ficción pretendidamente fincada en la realidad y esa otra que sólo en apariencia se entrega a la especulación.

Eduardo de Gortari