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5 memorables colaboraciones entre músicos y escritores

5 memorables colaboraciones entre músicos y escritores

La música y la literatura se han encontrado en múltiples ocasiones. Se podría decir incluso que son dos artes gemelas que nacieron juntas y tan sólo tienden a reencontrarse. Abundan los ejemplos de esta hermandad entre disciplinas artísticas desde la antigua Grecia. La Ilíada comienza precisamente delatando el carácter musical del poema épico fundacional de Occidente: “canta, oh diosa, la cólera de Aquiles”.

El mundo ha cambiado desde los legendarios tiempos homéricos hasta la actualidad, pero la música y la literatura siguen entretejiendo sus caminos. Hace falta tan sólo escarbar un poco para encontrar canciones basadas en poemas o inspiradas por cuentos, novelas o el texto de alguna obra teatral. Las colaboraciones directas entre músicos y escritores son algo menos comunes pero con resultados muchas veces impresionantes. ¿Qué pasa cuando un músico no sólo se inspira en la obra de un escritor sino que va directamente a buscarlo para colaborar, o viceversa? A continuación les contamos de cinco ocasiones memorables en que ocurrieron estos encuentros creativos entre escritores y músicos.

U2 y Salman Rushdie: “The Ground Beneath Her Feet”

PKT5126 - 375180 SALMAN RUSHDIE AUTHOR RUSHDIE POPS OUT TO KEEP A DATE WITH BONO Salman Rushdie came out of hiding for an emotional and very public appearance last night-in front of 72,000 rock fans at Wembley stadium. Sympathy for the devil: Salman Rushdie hugs "Macphisto" during the show
Salman Rushdie y Bono en la gira Zoo TV de U2 a principios de los noventa

Salman Rushdie publicó su sexta novela The Ground Beneath Her Feet (El suelo bajo sus pies) en 1999.  Aunque es famoso (quizá más que leído) por la novela The Satanic Verses (Los versos satánicos) —y la fetua emitida por el entonces líder religioso de Irán, ayatolá Ruhollah Jomeiní, quien llamó a los musulmanes a ejecutar al escritor británico nacido en Bombay, India—, no sería demasiado arriesgado afirmar que la música tiene más presencia en la obra de Rushdie que el Islam.

The Ground Beneath Her Feet  es quizá la novela más rockera de Rushdie. En este libro el autor reinterpreta el mito de Orfeo y Eurídice a lo largo de los años de evolución del rock entre las décadas de los sesenta y ochenta. Ormus Cama, el protagonista, es un migrante que deviene rockstar, de origen parsi —tal como en la vida real lo fue Freddie Mercury, vocalista de Queen— que tras la muerte de su amada Vina Apsara le escribe la canción que da título al libro.

Al leer la novela cuando aún era un manuscrito, Bono, vocalista de U2, decidió traer la canción de la ficción a la realidad.  El resultado fue del agrado de Salman Rushdie, quien la considera “una de esas grandes baladas de U2, para las cuales la voz de Bono resulta hermosamente adecuada” a pesar de que la banda irlandesa omitió un verso de la letra contenida en la novela. La canción tampoco cuenta (ni tenía que hacerlo) dónde y cómo muere Vina, pero si no han leído El suelo bajo sus pies les puedo adelantar que sucede en México y no tiene nada que ver con el crimen organizado, pero sí con un acontecimiento muy similar a otro que marcó al país y que contribuye al título de la canción y el libro. Rushdie estuvo de acuerdo con la musicalización de U2, que aparece en la película The Million Dollar Hotel (2000), al grado en que participó con gusto en el video promocional de la canción.

Ben Folds y Nick Hornby: Lonely Avenue

Ben Folds y Nick Hornby

Ben Folds, el cantautor estadounidense conocido por su banda de los noventa (sin guitarras pero con mucha energía), colaboró con Nick Hornby, famoso por su novela High Fidelity (Alta fidelidad), donde la música es un ancla que mantiene a flote a su protagonista durante el trance de un rompimiento amoroso. Si bien el resultado no gozó de una gran popularidad, vale la pena escuchar Lonely Avenue.

La amistad entre Ben Folds y Nick Hornby fue precedida por la admiración mutua. El escritor londinense cita, en su libro de ensayos 31 Songs (31 canciones), a la canción “Smoke” de Ben Folds Five como una “compañía constante” durante el ocaso de su primer matrimonio. Cuando Nick Hornby conoció a Ben Folds, mientras el músico producía el álbum Has Been de William Shatner (sí, el Capitán Kirk de Star Trek), el escritor averiguó que aquella era la única canción del disco Whatever and Ever, Amen, cuya letra no era de Ben Folds sino de otro miembro de Ben Folds Five.

Al parecer la confusión no fue un obstáculo para la colaboración entre el escritor y el cantautor, quienes compusieron todas las canciones de Lonely Avenue en colaboración vía internet: Hornby le mandaba una letra a Folds y éste le mandaba sus comentarios, luego el novelista respondía y el músico le mandaba un demo, que a su vez el escritor comentaba hasta que llegaron a las versiones finales que se pueden escuchar en Lonely Avenue.

William S. Burroughs, Kurt Cobain: “‘The Priest’ They Called Him”

La influencia de los escritores de la generación beat en la música es la más amplia que cualquier movimiento literario del siglo pasado podría reclamar. Desde las expetimentaciones con jazz, en específico el bebop, de Jack Kerouac hasta la influencia en el rock o en la música minimalista de Philip Glass, trazar un recorrido de las repercusiones y diálogos musicales de la literatura beat es algo que valdría la pena explorar en un espacio dedicado únicamente al tema.

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En 1992 la contracultura estadounidense se encontraba en el momento más álgido del grunge. Nirvana y su líder Kurt Cobain encabezaban esta nueva encarnación de la angustia adolescente que ponía en relieve un lado oscuro del sueño americano, acompañándolo de estruendosas guitarras distorsionadas. Fue en septiembre de ese año que William Burroughs grabó su cuento “‘The Priest’ They Called Him” y envió la cinta a Kurt Cobain, quien la musicalizó un par de meses después tan sólo con su guitarra eléctrica y mucha distorsión. La parte musical añadida por Kurt Cobain está inspirada en la canción navideña “Noche de paz” y la pieza del siglo XVIII To Anachreon in Heaven, compuesta por John Stafford Smith y que más tarde daría origen al himno nacional de Estados Unidos.

El resultado no se puede llamar una canción en el sentido más tradicional de la palabra, pero la combinación de la guitarra de Cobain con la narración de Burroughs tiene el sello característico de ambos. El músico y el escritor se conocieron meses después. “‘The Priest’ They Called Him” fue lanzado, en un LP de edición limitada, en 1993, seis meses antes de que Kurt Cobain se suicidara.

Mark Ronson y Michael Chabon: UpTown Special

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Aún con cuatro meses por transcurrir de este 2015 no quedan dudas: UpTown Special es uno de los grandes discos de este año. La más reciente entrega de Mark Ronson, dedicada a la memoria de Amy Winehouse, no sólo consolida al productor musical británico al demostrar su talento para crear un álbum de canciones originales, también deja clara su capacidad de convocatoria para reunir lo mismo a leyendas vivientes, como Stevie Wonder, que a lo más selecto del rock, el hip hop y el pop contemporáneos, como Kevin Parker de Tame Impala, Mystikal o Bruno Mars. En suma, UpTown Special no sólo suena a 2015, UpTown Special contiene de alguna manera algo de toda la música que importa escuchar este año.

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Como si la pasarela del álbum más reciente de Mark Ronson no fuera ya una pléyade, también es una de las colaboraciones entre escritores y músicos más exitosas en décadas. Al igual que en otros casos, la colaboración surgió de la admiración. Mark Ronson asegura que The Amazing Adventures of Kavalier & Clay (Las asombrosas aventuras de Kavalier & Clay) “fue el primer libro del que puedo decir que no quise que acabara, y cuando llegué al final me hizo llorar”. Y no es para menos, la novela de Chabon es, además de una historia sobre el holocausto y sus sobrevivientes, una aventura de la edad dorada de los cómics —cuando se crearon los grandes superhéroes como Batman o Superman— y el descubrimiento de la identidad a través del arte y la sexualidad. No en vano The Amazing Adventures of Cavalier & Clay le valió a su autor un premio Pulitzer, posteriormente un premio Eisner para The Escapistun superhéroe creado por los personajes de la novela, cuyo cómic real contó con la colaboración de Brian K. Vaughan, creador de Sagay ahora la invitación para colaborar en el disco de uno de los productores musicales más influyentes de las últimas dos décadas.

Mark Ronson no dudó en escribirle un correo electrónico a Michael Chabon cuando empezó a planear UpTown Special, pues deseaba que las canciones fueran narrativas y estuvieran contadas desde el punto de vista de algún personaje. Michael Chabon no sólo aceptó sino que tuvo un papel crucial en el desarrollo creativo de UpTown Special, a pesar de que no sabía nada sobre escribir canciones más allá de aquellos lejanos días de adolescencia cuando tenía una banda de punk en la que hacía precisamente eso, escribir letras para las canciones. La colaboración de Stevie Wonder surgió a partir de una melodía que Mark Ronson compuso a partir de unos versos enviados por Chabon. El escritor incluso viajo a los Royal Studios, en Memphis, Tennessee donde estuvo presente durante las grabaciones de UpTown Special.

Fue en ese legendario recinto del rock y el soul que Michael Chabon escribió la letra entera de Daffodils”, con la ayuda de Kevin Parker quien le “dio un par de rondas de anotaciones, una temática y otra técnica” para la canción que ahora es una de las más representativas del disco. Si el Michael Chabon adolescente supiera que después de volverse escritor terminaría siendo uno de los compositores principales del disco del año, seguro se sentiría orgulloso.

Allen Ginsberg, Philip Glass y Paul McCartney: “The Ballad of the Skeletons”

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Si hay un autor que encarna la disposición musical de la generación beat, es sin duda, Allen Ginsberg. De los tres grandes beats —es decir, Jack Kerouac, William S. Burroughs y el propio Ginsberg— es el único cuya obra se centra en la poesía. Y es, a pesar de lo querido y respetado que Burroughs era entre los rockeros desde Patti Smith hasta Ministry o el ya mencionado Kurt Cobain, quien más y mejores colaboraciones musicales generó. Ya desde la década de los sesenta había colaborado con Bob Dylan e incluso cuenta con una amplia discografía que incluye grabaciones de sus poemas, el disco experimental Wm. Blake’s Songs of Innocence and Experience —que como su nombre indica es una musicalización del libro Canciones de inocencia y de experiencia de William Blake— o la ópera postmoderna Hydrogen Jukebox de Philip Glass, en la que contribuyó con un libreto donde recoge sus poemas más famosos. 48

Philip Glass y Allen Ginsberg compartían más de una convicción. Tanto el compositor como el poeta provienen de familias judías y ya siendo adultos se convirtieron al budismo. Sus colaboraciones dejan claras las coincidencias ideológicas entre ambos artistas y al parecer Hydrogen Jukebox no fue suficiente para expresarlas. En 1993, Philip Glass compuso la música para el poema “The Ballad of the Skelletons”. Posteriormente la canción fue grabada con Paul McCartney tocando la guitarra, batería, órgano y maracas —es decir, todos los instrumentos— y publicada como un EP ese mismo año. En 1996 Allen Ginsberg y el ex beatle tocaron en vivo la canción en el Royal Albert Hall, de Londres, durante una de las últimas apariciones publicas del poeta.

El poema de Ginsberg mezcla su gran habilidad para jugar con el ritmo del lenguaje, además de dejar claras sus posturas ante diversos asuntos sociales como la guerra contra las drogas, la equidad de género y de razas, el aborto, el (entonces reciente) Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la conservación ambiental, entre otros, pero sobre todo deja claro uno de los mensajes más constantes de la literatura beat: hay un lado oscuro en el sueño americano. La música de Glass para “The Ballad of the Skeletons”, es quizá —incluso por encima de sus recreaciones sinfónicas de discos de David Bowie— la obra más rockera del compositor. Y por último, la colaboración de Paul McCartney lo muestra en todo su esplendor multinstrumentista que antes sólo se había reservado para discos solistas como McCartney (vamos, no es algo con lo que contribuyera ni siquiera en sus años dorados con los Beatles).

La canción producida por Leny Kaye contienen una mezcla de elementos que sólo Ginsberg era capaz de reunir: la contracultura que los propios beats inspiraron (desde los hippies hasta el grunge), poesía, el mejor compositor estadounidense vivo de música de cámara y él interprete más talentoso de entre los cuatro Beatles, reforzando los lazos creativos que delata el propio nombre de la banda más legendaria de Inglaterra; todo en sólo unos pocos minutos que sirven a manera de testamento musical de Allen Ginsberg.

Bonus: Un país cayendo a pedazos

Si bien vale la pena ver lo que en su momento hicieron juntos Café Tacuba y Juan Villorrio, existen otros cruces creativos dignos de admiración entre músicos y escritores mexicanos. Un gran ejemplo actual es Un país cayendo a pedazos, proyecto musical del poeta José Eugenio Sánchez y Enrique Camacho, baterista de la banda regiomontana Niña 女. En apariencia, Un país cayendo a pedazos tan sólo musicaliza los poemas del vaquero regiotapatío, pero en realidad les da una nueva dimensión ante la cual los asistentes a sus presentaciones dudan por momentos si se trata de una lectura de poesía, de un concierto de rock o de ambas cosas, antes de darse cuenta de que esas etiquetas no importan; mas lo que sí cuenta, y mucho, es bailar y no morir como Sid Vicious: de aburrimiento.

Eliud Delgado