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David Bowie (1947-2016): ★, la última transfiguración del Major Tom

David Bowie sorprendió al mundo la tarde del 20 de noviembre de 2015 con el estreno en YouTube de una nueva canción, primer sencillo homónimo de su álbum final: ★(Blackstar). Al igual que su anterior disco, The Next Day★ fue lanzado el 8 de enero: Día del cumpleaños 69 del rockero británico. El video de “Blackstar” presenta un mundo distópico tan inquietante y sombrío como la canción que lo acompaña, donde Bowie mezcla jazz con la influencia del krautrock —que él mismo ayudó a popularizar fuera de Alemania a finales de los setenta— y luego desemboca en pasajes que rememoran su particular interpretación del soul, actualizada con un aire de hip-hop. Desde los primeros avances, el nuevo disco de Bowie prometía ser el más oscuro y críptico de su carrera o al menos el más experimental desde la “trilogía de Berlín”, formada por Low (1977), “Heroes” (1977) y Lodger (1979). El 7 de enero se estrenó el video del segundo sencillo de ★: “Lazarus”, donde aparece dividido en dos personajes uno enfermo, en cama, cantando “Look up here, I’m in Heaven!” y otro, con la indumentaria mágica del Duque Blanco, que desaparece dentro de un armario. Al rededor de la media noche del 10 de enero se empezó a confirmar la noticia del fallecimiento de David Bowie tras año y medio de batallar, en la privacidad de un aparente silencio, con el cáncer de hígado.

 

En sus diez minutos de duración el video de “Blackstar”, dirigido por Johan Renck —director sueco que ha realizado videos para Madonna y Beach House, entre otros— comienza con el hallazgo del cráneo de un astronauta. La figura del explorador espacial se puede interpretar como un regreso del Major Tom, personaje que protagonizó clásicos de Bowie como “Space Oddity” y “Ashes to Ashes”. El video  avanza con cortes a Bowie en papel de profeta, seguido por fieles que le responden con un baile frenético mientras la osamenta del astronauta se convierte en reliquia religiosa y objeto de veneración. “Blackstar” no sólo es un nuevo giro en una de las carreras musicales más creativas y sorprendentes en la historia del rock, es la emotiva despedida de David Bowie: La última transfiguración del Major Tom.

David Bowie (1947-2016): ★, la última transfiguración del Major Tom
Última sesión fotográfica de Bowie, a cargo de Jimmy King, para el lanzamiento de Blackstar

Si Heathen (2002) era una revisión de la estética y temáticas de Hunky Dory (1971), ★ se siente como una nueva vuelta de tuerca a la trilogía de Berlín. Familiar pero inquietante, ★ suena a una nueva receta a partir de ingredientes que ya había mostrado Bowie en sus discos de madurez, con un halo de oscuridad que acompaña letras donde el rockero reflexiona sobre su propia mortalidad pero a la vez celebra por última ocasión su prolífica vida. Bowie, lector de Friederich Nietzsche y Aleister Crowley, tenía una particular conciencia de que el concepto occidental de la divinidad está entreverado con el miedo a la muerte. A lo largo de las siete canciones de su nuevo disco★, así como de los videos de “Blackstar” y “Lazarus”, Bowie acepta que la idea de la divinidad es parte de un show para no temer y monta su propia versión.

No es gratuito que Bowie retomara para su despedida al Major Tom, personaje bajo cuya máscara despegará a la fama con “Space Oddity” en 1969. David Bowie revistió al cadete espacial en “Ashes to Ashes” más de una década después, cuando una nueva generación de rockeros ya reconocía su influencia. El astronauta perdido en órbita, el rockstar que (como muchos de sus amigos y colegas del glam) se quedó en el viaje, regresa ahora como una figura mitológica, objeto de adoración casi religiosa, un astro que no emite luz pero absorbe y refleja la de quienes lo veneran, que como Lázaro —el personaje bíblico al que alude el último sencillo lanzado en vida por Bowie— se levanta de entre los muertos, esta vez no por la acción divina sino por la fama y el poder de la creación artística concentrado en el rock. ★ es la última transfiguración del Major Tom, personaje con el que Bowie inició su carrera y ahora se despide de sus fans convertido en el santo patrono de su particular mitología.

 

La película Velvet Goldmine (1998) abre con una nave espacial que deja a un niño a las puertas de una casa en Dublín durante la época victoriana. El niño que llegó del espacio es el poeta Oscar Wilde (precursor de David Bowie en elegancia, estética y transgresiones sociales), portador de una esmeralda que en el siglo XX le daba poderes artísticos a los rockeros que la heredaron: todos personajes ficticios basados en el propio Bowie, Iggy Pop, Marc Bolan y Lou Reed, protagonistas de la revolución sexual que fue el glam rock durante finales de los sesenta y la primera mitad de los setenta. Al final del filme la esmeralda pasa a manos de un periodista que en su adolescencia había sido fan de estos músicos, admiración mediante la cual explora su identidad.

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David Bowie seguirá entre quienes le admiramos en sus múltiples formas y personajes aún después de la partida de su creador, David Jones. Como toda despedida, ésta es triste pero también se trata de una oportunidad para descubrir o recordar y contagiarnos de la fuerza vital que Bowie siempre celebró a lo largo de su medio siglo de fructífera  carrera. El rockero nacido en el barrio londinense de Brixton fue, casi siempre con éxito, una figura innovadora que ayudó a cambiar percepciones respecto al arte —no sólo en la música sino en su sentido más amplio— y su relación con la tecnología, pero también colaboró al progreso en temas tan polémicos como la diversidad sexual o racial. ★ es una versión mucho más elaborada, cargada de simbolismo, densa y oscura, de la gema extraterrestre de Wilde en Velvet Goldmine; las reliquias musicales del Major Tom ahora están en manos de todas las personas que nos hemos sentido inspiradas y motivadas en algún momento de nuestras vidas por David Bowie.

 

Eliud Delgado

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