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Lewis Carroll: la aventura de la literatura infantil

Lewis Carroll: la aventura de la literatura infantil

Con frecuencia se suele decir que una persona tiene talento, o al menos facilidad, para el arte o las ciencias como opciones autoexcluyentes. Resulta casi cotidiano asumir que el razonamiento lógico está desligado de la creatividad artística o que ésta no tiene cabida en el rigor de las disciplinas que generan conocimiento a partir de la precisión de datos y la aplicación del método cientifico. La distinción tajante es en realidad relativamente reciente, tanto como la modernidad inaugurada por la revolución industrial y la adopción en muchos países de la democracia como forma de gobierno a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

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Selfie (sin selfie stick) de Lewis Carroll

Sin embargo, existen creadores cuyas inquietudes tanto artísticas como científicas derriban las barreras invisibles entre áreas del conocimiento que la modernidad occidental asumió como opuestas. Dentro de la literatura se puede hablar en ese sentido de las profundas raíces matemáticas que ostentan algunos cuentos de Jorge Luis Borges —como “El Aleph”o “El jardín de los senderos que se bifurcan”— pero también hay autores cuya dualidad profesional pone en duda la incompatibilidad entre la capacidad para la creación literaria y la labor científica. Es el caso de Charles Lutwidge Dodgson, diácono de la Iglesia Anglicana así como profesor de lógica y matemáticas en Christ Church College de la Universidad de Oxford. Nacido el año de 1832 en Cheshire, Reino Unido y mejor conocido por su seudónimo Lewis Carroll, bajo el cual dio a conocer un par de libros que cambiaron para siempre la idea de la literatura infantil y juvenil: Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo, el primero de los cuáles hoy cumple 150 años de su publicación inicial. (más…)

Los nueve infiernos: La historia del mal Capítulo III

Los nueve infiernos: La historia del mal Capítulo III

Los nueve infiernos: La historia del mal Capítulo III #Culturaquemadura

La figura de la bruja es uno de los iconos más interesantes de la cultura humana; desde Medea hasta la Maléfica, la perversidad femenina que encarnan, sigue atrapando la imaginación popular. Pero… ¿quienes son realmente estas mujeres de zapatos puntiagudos y risas estruendosas?, ¿existieron realmente o fueron elucubraciones misóginas para descargar las frustraciones del varón medieval? Dedicamos este video de Los Nueve Infiernos: La Historia del Mal a los principales aspectos de la bruja a lo largo de las centurias. (más…)

Dragón

Los nueve infiernos: La historia del mal Capítulo II

¡Cuidado que viene el Coco! ¡Escóndete debajo de las sábanas que hay un monstruo debajo de la cama! Apaga la luz del pasillo y ¡Corre, que te alcanza la mano negra emergente de la obscuridad! Ojos te vigilan detrás de la penumbra, la niebla esconde a la bestia, la noche tormentosa anuncia su presencia… No vayas niño, que detrás del matorral está el nahual. Algunos son enormes, otros tienen fieros dientes, los de allá son zoomorfos, los de acá parecen hombres comunes, estos vuelan, estos no, esos comen gente y a veces vomitan fuego; los monstruos son parte esencial de nuestra cultura. (más…)

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Entre lienzos y bandidos: Paweł Beneke, el primer ladrón de arte internacional

Pawel Beneke
Entre lienzos y bandidos: Paweł Beneke, el primer ladrón de arte internacional

Paweł Beneke, originario de Danzig, ciudad que en el siglo XV formaba parte de la Liga Hanseática, fue de alguna manera un pirata antes de que hubiera piratas, un poco vikingo cuando ya habían pasado de moda y pionero en el robo de arte cuyo legado sobrevivió incluso a la destrucción casi completa y cambio de nombre de su ciudad natal. Esta es la historia de su encuentro con una pintura cuya fama quedó por siempre vinculada a la del ladrón o héroe, odiado en otras regiones, condenado incluso por el Papa, pero celebre en su ciudad natal en la actualidad llamada Gdánsk y parte de Polonia.

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Entre lienzos y bandidos: La sonrisa que separó a Picasso y Apollinaire, #culturaquemadura

Entre lienzos y bandidos: La sonrisa que separó a Picasso y Apollinaire

Dos amigos se reúnen. Esta vez, ambos artistas, no van a compartir una comida o una botella de vino mientras hablan sobre el último cuadro de aquel que es pintor o el libro más reciente del escritor. La policía de París los detuvo para que declararan sobre el robo de La Gioconda, de Leonardo Da Vinci, que desapareció del Museo de Louvre el 21 de agosto de 1911. Pablo Picasso y Guillaume Apollinaire son los principales sospechosos luego de las pesquisas iniciales. No será fácil para los aún jóvenes creadores convencer a las autoridades de su inocencia, pues en cuanto supieron del robo hicieron llegar al museo unas esculturas ibéricas —de las cuales los dos sabían el origen ilícito— extraídas del famoso recinto parisino. La policía francesa interrogó a Apollinaire y luego llamó a Picasso para hacerlos declarar en conjunto sobre el que pasaría a la historia como uno de los robos de arte más famosos del siglo XX. El interrogatorio marcaría la amistad de Picasso y Apollinaire pero no resolvería el misterio sobre el paradero de la pintura realizada por Da Vinci entre 1503 y 1519. El episodio, lleno de enredos, también tendría una influencia en la carrera de Picasso y en el desarrollo del cubismo, en específico de una de las pinturas más famosas de la corriente artística creada por el pintor malagueño.

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Entre lienzos y bandidos: El robo al Museo Isabella Stewart Gardner

Museo Isabella Stewart Gardner
Museo Isabella Stewart Gardner

La pintura sobresale entre las artes plásticas por el exhorbitante valor monetario que pueden llegar a alcanzar las obras. Apenas en febrero de este año se vendió ¿Cuando te casas? (Nafé Faaipoipo), pintada en 1892 por Paul Gauguin, en aproximadamente $300 millones de dólares dentro de una venta privada. En mayo pasado la casa de subastas Christie’s, de Nueva York, cerró en $179.4 millones de dólares una transacción entre dos coleccionistas privados por Les Femmes d’Alger (Version O), pintada por Pablo Picasso en 1955. Las millonarias sumas que se pagan por pinturas de grandes artistas han provocado que, desde hace siglos, las obras de arte sean el blanco de los amantes de lo ajeno.

Hay pinturas que se han vuelto famosas gracias en parte a los hurtos en que se han visto involucradas. Es el caso de La Mona Lisa, víctima de un famoso atraco al Museo de Louvre en 1911, o el de El grito de Edvard Munch, del que existen cuatro versiones, dos de las cuales han sido robadas de la Galería Nacional de Oslo y del Museo Munch, también en la capital noruega, en 1994 y 2004 respectivamente. Tras la extracción ilegal de la primera versión de El grito, los ladrones pidieron un rescate millonario al gobierno de Noruega como si se tratara de un secuestro. Pero hay otras oscuras razones que motivan el hurto pictórico. De acuerdo con Geoffrey Kelly, agente del equipo especializado en robo de arte del FBI, los cuadros robados pueden ser vendidos a coleccionistas de arte privados, usarse para lavar dinero o como moneda de cambio en grandes transacciones ilegales de contrabando, pues “es muy difícil meter $100 millones de dólares en varios portafolios, pero con una obra de arte puedes sostener $50 millones en una sola mano. El arte es valioso y fácil de transportar”. Por otra parte, el robo de obras plásticas es un crimen con castigos muy poco severos en la mayor parte del mundo.

Esta primera entrega de Entre lienzos y bandidos con uno de los mayores casos, aún sin resolver, en el crimen del arte: el robo al Museo Isabella Stewart Gardner. Este museo localizado en la ciudad de Boston, Massachusetts es hogar de una colección de más de 2,500 obras de arte donde destacan las pinturas renacentistas europeas y del Siglo XIX. Fundado en 1903 por la acaudalada coleccionista que le dio nombre al museo y albergado en la mansión Fenway Court —diseñada para tener la apariencia de un palacio veneciano renacentista— el Museo Gardner también es el escenario de uno de los misterios más grandes en la historia del hurto de pinturas.   (más…)

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Esto no es una lista sobre arte: 5 surrealistas (que no son Frida Kahlo o Salvador Dalí)

Tras casi un siglo su fundación, a mediados de la década de 1920 en Francia, el surrealismo se mantiene como una de las vanguardias artísticas más reconocibles y con mayor influencia de entre las que surgieron a principios del siglo XX. La propuesta surrealista fue una continuación del dadaísmo, el cual también abrazaba el antirracionalismo y estuvo influenciad0 por las teorías de Sigmund Freud. Fue en 1917 que Guillaume Apollinaire inventó el término surrealismo para describir un espectáculo de ballet, escrito en colaboración por Pablo Picasso, Léonide Massine, Jean Cocteau y Erik Satie. Siete años después el escritor André Breton retomó la palabra para su vanguardia que en inicio fue literaria: el Manifiesto del Surrealismo de 1924, y así fundó un movimiento que dirigió con no pocas raciones de un recelo casi absolutista.  (más…)

Historias urbanas: La Colonia del Valle

Historias urbanas: La Colonia del Valle #culturaquemadura

La Ciudad de México esconde historia en cada esquina, cruce o calle. Continuando con la iniciativa de abordar los espacios urbanos, dedicamos este artículo a una de las colonias más viejas, la Colonia del Valle. Ubicada en la actual Delegación Benito Juárez sus inicios se remontan a la época mexica, como bien lo atestiguan el basamento piramidal de San Pedro de los Pinos y la población de Mixcoac (serpiente de nubes), que al parecer era tributaria de la Gran Tenochtitlán proveyéndola de legumbres, frutas y flores. (más…)

La salida de la ópera en el año 2000 (Albert Robida, 1902)

6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury)

En los albores de la modernidad, no pocos pensadores se entregaron a la fantástica tarea de imaginar lugares (im)posibles donde la humanidad pudiera volver a la mitológica Edad de Oro. Las utopías del renacimiento fueron espléndidos ejercicios de especulación donde, ante todo, se debatía cómo podría ser esa nueva etapa idílica. Por supuesto, muchos lectores radicales tomaron estos ejercicios especulativos como manuales de operación: en América, no pocas ciudades se trazaron tomando en cuenta los textos de Moro, Doni y Campanella.

Apocalipsis (Albert Goodwin, 1903) 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura
Apocalipsis (Albert Goodwin, 1903)

Pero, así como las utopías del renacimiento fueron un termómetro capaz de medir los anhelos de una época, a finales de la modernidad nos encontramos con un termómetro que ha medido, ante todo, los miedos y frustraciones de su tiempo: la distopía. Más allá de las distopías canónicas de Bradbury y Orwell (y de los textos de Kafka que prefiguraron el género), la lista de obras que se han entregado a la tarea de imaginar los mundos que no deseamos habitar ha sido inmensa. Si la utopía se alza como una reelaboración del mito de la Edad de Oro, la distopía es duedora de un mito igual de significativo para occidente: el descenso al infierno. Sirva esta pequeña lista como una introducción a este sub-género indispensable de nuestro tiempo. Y ojalá nadie nunca tome estos libros como manuales de operación. (más…)