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Entre lienzos y bandidos: Paweł Beneke, el primer ladrón de arte internacional

Pawel Beneke
Entre lienzos y bandidos: Paweł Beneke, el primer ladrón de arte internacional

Paweł Beneke, originario de Danzig, ciudad que en el siglo XV formaba parte de la Liga Hanseática, fue de alguna manera un pirata antes de que hubiera piratas, un poco vikingo cuando ya habían pasado de moda y pionero en el robo de arte cuyo legado sobrevivió incluso a la destrucción casi completa y cambio de nombre de su ciudad natal. Esta es la historia de su encuentro con una pintura cuya fama quedó por siempre vinculada a la del ladrón o héroe, odiado en otras regiones, condenado incluso por el Papa, pero celebre en su ciudad natal en la actualidad llamada Gdánsk y parte de Polonia.

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Entre lienzos y bandidos: La sonrisa que separó a Picasso y Apollinaire, #culturaquemadura

Entre lienzos y bandidos: La sonrisa que separó a Picasso y Apollinaire

Dos amigos se reúnen. Esta vez, ambos artistas, no van a compartir una comida o una botella de vino mientras hablan sobre el último cuadro de aquel que es pintor o el libro más reciente del escritor. La policía de París los detuvo para que declararan sobre el robo de La Gioconda, de Leonardo Da Vinci, que desapareció del Museo de Louvre el 21 de agosto de 1911. Pablo Picasso y Guillaume Apollinaire son los principales sospechosos luego de las pesquisas iniciales. No será fácil para los aún jóvenes creadores convencer a las autoridades de su inocencia, pues en cuanto supieron del robo hicieron llegar al museo unas esculturas ibéricas —de las cuales los dos sabían el origen ilícito— extraídas del famoso recinto parisino. La policía francesa interrogó a Apollinaire y luego llamó a Picasso para hacerlos declarar en conjunto sobre el que pasaría a la historia como uno de los robos de arte más famosos del siglo XX. El interrogatorio marcaría la amistad de Picasso y Apollinaire pero no resolvería el misterio sobre el paradero de la pintura realizada por Da Vinci entre 1503 y 1519. El episodio, lleno de enredos, también tendría una influencia en la carrera de Picasso y en el desarrollo del cubismo, en específico de una de las pinturas más famosas de la corriente artística creada por el pintor malagueño.

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Entre lienzos y bandidos: El robo al Museo Isabella Stewart Gardner

Museo Isabella Stewart Gardner
Museo Isabella Stewart Gardner

La pintura sobresale entre las artes plásticas por el exhorbitante valor monetario que pueden llegar a alcanzar las obras. Apenas en febrero de este año se vendió ¿Cuando te casas? (Nafé Faaipoipo), pintada en 1892 por Paul Gauguin, en aproximadamente $300 millones de dólares dentro de una venta privada. En mayo pasado la casa de subastas Christie’s, de Nueva York, cerró en $179.4 millones de dólares una transacción entre dos coleccionistas privados por Les Femmes d’Alger (Version O), pintada por Pablo Picasso en 1955. Las millonarias sumas que se pagan por pinturas de grandes artistas han provocado que, desde hace siglos, las obras de arte sean el blanco de los amantes de lo ajeno.

Hay pinturas que se han vuelto famosas gracias en parte a los hurtos en que se han visto involucradas. Es el caso de La Mona Lisa, víctima de un famoso atraco al Museo de Louvre en 1911, o el de El grito de Edvard Munch, del que existen cuatro versiones, dos de las cuales han sido robadas de la Galería Nacional de Oslo y del Museo Munch, también en la capital noruega, en 1994 y 2004 respectivamente. Tras la extracción ilegal de la primera versión de El grito, los ladrones pidieron un rescate millonario al gobierno de Noruega como si se tratara de un secuestro. Pero hay otras oscuras razones que motivan el hurto pictórico. De acuerdo con Geoffrey Kelly, agente del equipo especializado en robo de arte del FBI, los cuadros robados pueden ser vendidos a coleccionistas de arte privados, usarse para lavar dinero o como moneda de cambio en grandes transacciones ilegales de contrabando, pues “es muy difícil meter $100 millones de dólares en varios portafolios, pero con una obra de arte puedes sostener $50 millones en una sola mano. El arte es valioso y fácil de transportar”. Por otra parte, el robo de obras plásticas es un crimen con castigos muy poco severos en la mayor parte del mundo.

Esta primera entrega de Entre lienzos y bandidos con uno de los mayores casos, aún sin resolver, en el crimen del arte: el robo al Museo Isabella Stewart Gardner. Este museo localizado en la ciudad de Boston, Massachusetts es hogar de una colección de más de 2,500 obras de arte donde destacan las pinturas renacentistas europeas y del Siglo XIX. Fundado en 1903 por la acaudalada coleccionista que le dio nombre al museo y albergado en la mansión Fenway Court —diseñada para tener la apariencia de un palacio veneciano renacentista— el Museo Gardner también es el escenario de uno de los misterios más grandes en la historia del hurto de pinturas.   (más…)