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Madoc: la leyenda del galés que conquistó México

Madoc, príncipe de Gales y, en un universo alterno, descubridor de América y conquistador de México.

Un 16 de septiembre, pero de 1400, Owain Glyndŵr fue coronado Príncipe de Gales. Fue la última persona en ostentar ese título y ser, en efecto, nativo del país al suroeste de Gran Bretaña que actualmente forma parte del Reino Unido junto con Escocia, Inglaterra e Irlanda del Norte. Al igual que hiciera Miguel Hidalgo, al otro lado del océano Atlántico 410 años después, Glyndŵr llamó a una revuelta popular para liberar a su país del dominio extranjero, en ese caso la Inglaterra del rey Enrique IV. El levantamiento de Owain Glyndŵr encontró la derrota tras poco más de una década y en 1412 el último Tywysog Cymru (líder de los galeses) desapareció sin dejar rastro. Owain Glyndŵr nunca fue capturado por los conquistadores ingleses, ni traicionado por su pueblo, pero tampoco visto de nuevo por nadie.  (más…)

La salida de la ópera en el año 2000 (Albert Robida, 1902)

6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury)

En los albores de la modernidad, no pocos pensadores se entregaron a la fantástica tarea de imaginar lugares (im)posibles donde la humanidad pudiera volver a la mitológica Edad de Oro. Las utopías del renacimiento fueron espléndidos ejercicios de especulación donde, ante todo, se debatía cómo podría ser esa nueva etapa idílica. Por supuesto, muchos lectores radicales tomaron estos ejercicios especulativos como manuales de operación: en América, no pocas ciudades se trazaron tomando en cuenta los textos de Moro, Doni y Campanella.

Apocalipsis (Albert Goodwin, 1903) 6 estupendas novelas distópicas  (que no son ni de Orwell ni de Bradbury) #culturaquemadura
Apocalipsis (Albert Goodwin, 1903)

Pero, así como las utopías del renacimiento fueron un termómetro capaz de medir los anhelos de una época, a finales de la modernidad nos encontramos con un termómetro que ha medido, ante todo, los miedos y frustraciones de su tiempo: la distopía. Más allá de las distopías canónicas de Bradbury y Orwell (y de los textos de Kafka que prefiguraron el género), la lista de obras que se han entregado a la tarea de imaginar los mundos que no deseamos habitar ha sido inmensa. Si la utopía se alza como una reelaboración del mito de la Edad de Oro, la distopía es duedora de un mito igual de significativo para occidente: el descenso al infierno. Sirva esta pequeña lista como una introducción a este sub-género indispensable de nuestro tiempo. Y ojalá nadie nunca tome estos libros como manuales de operación. (más…)