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Whiplash: antes de que los jazzistas se enojen

En esta ocasión les traemos una reseña sobre Whiplash: Música y obsesión, cinta con cinco nominaciones al Oscar, dirigida y escrita por Damien Chazelle.

Whiplash es un filme que retrata la escena detrás del jazz competitivo, en realidad es de suspenso. No es sobre el jazz. Es sobre suspenso.

La historia de Whiplash trata sobre Andrew (Miles Teller), un baterista de primer año de conservatorio que intenta figurar entre los miembros de la banda de jazz del profesor Fletcher (J.K. Simmons), quien tiene prácticas poco convencionales para empujar a sus alumnos al límite.

La película evoca a Black Swan de manera muy pobre —se me ocurre que Darren Aronofsky podría habernos asustado a muerte con el simple hecho de pensar en jazz— en el aspecto del acto de persecución por parte de los tutores, interpretados por Vincent Cassel y J.K. Simmons, respectivamente. Y los bailarines no se enojaron con Aronofsky por hacer parecer a la danza un arte estremecedor, ¿o sí?

Así que Whiplash pudo haber tratado del ballet, de la Orquesta Sinfónica Nacional, de escribir, de atletismo o de cualquier otra actividad que requiera disciplina, pero usó el jazz. Sorprende poco que tocar la batería sea una actividad frustrada del director Damien Chazelle, ya que su experiencia con un profesor similar en la preparatoria fue la base de la historia.

Y también tiene algo de Rocky, así que también pudo haber tratado del box, si no existiera, ya saben, ese blockbuster con Sylvester Stallone. No estoy loca, el director dijo en una entrevista que quiso hacer una película de estilo “triunfalista como Rocky, pero con un montón de idiotas”.

En esa misma entrevista expresó que el jazz es un “género hostil”. El jazz no es hostil. Tocar estándares de jazz de manera repetitiva para competir puede ser hostil, como dice la cinta.

En la historia, el profesor Terrence Fletcher cuenta una anécdota (errónea, por cierto) sobre el saxofonista de jazz Charlie Parker quien se subió a tocar con la orquesta de Count Basie a una edad muy temprana. Jo Jones, el baterista, se enojó con él por no alcanzar el ritmo sugerido, así que le aventó un platillo que “casi lo degolla”.

Charlie Parker, según la película, se fue a su casa deprimido pero al otro día comenzó a practicar. Un año después, regresó a la orquesta de Basie e interpretó un solo icónico hasta estos días. El argumento del filme sustenta que si Jones no lo hubiera “asustado”, Parker jamás habría sido famoso.

Charlie Parker “The Bird”

En realidad “Bird”, como le decían a Charlie Parker, no podía parar un solo a sus 16 años en un concierto de la orquesta, así que Jones le aventó el platillo a sus pies para que se detuviera y resultó más una anécdota cómica que espeluznante, según la historia real contada por el baterista de free jazz Stanley Crouch y retomada por el columnista Richard Brody. Además que tomó el año para practicar, estudiar y tocar improvisaciones con sus amigos.

Para continuar por el hilo del jazz —que no debería— si Charlie Parker hubiera enfocado su carrera en tocar los estándares de Duke Ellington y Count Basie, sólo por la disciplina y para competir, jamás habría sido, en realidad, Charlie Parker. “The Bird”, además, es el creador de uno de los estilos más importantes del género: el bebop, que precisamente se abandera con la idea de no tocar un jazz convencional, o de big band como entonces y al contrario, improvisar constantemente.

Improvisar suena fácil, pero en realidad requiere de las mejores habilidades y de una gran disciplina. Del bebop nace el free jazz, el subgénero probablemente menos hostil de la historia musical (para lo qué signifique eso).

Algunos críticos de cine y otros de jazz se encuentran enfurecidos por el trato poco  “humanista” que se le dio a la historia del filme y sobretodo al género musical, al que se refieren con un “¿y luego se preguntan por qué está desapareciendo?”.

Whiplash-5570.cr2El jazz, a diferencia del rock, no está desapareciendo. Los argumentos son sustentados con los filmes biográficos de otros músicos de jazz como Bird de Clint Eastwood, Round Midnight y hasta la más reciente sobre Jimi Hendrix,  All is by my side, pero Whiplash no es un filme biográfico y el único personaje basado en la vida supuestamente real, es el profesor Fletcher.

Dirigirse al filme como un “jazz thriller“, como lo hizo The Telegraph debería únicamente reducirse a thriller, porque el jazz sigue siendo un tema del que poco se habla en esta o en cualquier otra película; sigue siendo una idea muy alejada de lo que todos tenemos en mente y eso es por el poco acercamiento que hay.

Por otro lado, las actuaciones de J.K. Simmons junto al increíble debut serio de Miles Teller son una interpretación fresca de un dueto en el que ninguno se queda corto, a pesar de la carencia de un personaje más redondo como el de Terrence Fletcher. La narrativa y las tomas de las ejecuciones de las piezas con los instrumentos es, quizá, en lo que los jazzistas y difusores de tal deberían prestar atención para futuras proyecciones, si lo que quieren es no asustar a la audiencia del género.

Lejos del tema del jazz y algo que realmente consterna sobre el guión es el constante abuso de palabras sexistas y homofóbicas como ofensas a los instrumentistas al llamarles “damas, niñas, maricas, mamadores, etc”, pues la intención era reflejar a un “monstruo” por maestro, pero ¿en el guión? ¿en serio?

Y como última recomendación para quienes gusten de adentrarse más en el género musical, escuchen todos los estándares de jazz que mencionan y en todo caso, sólo vean los solos de Buddy Rich quien, como último recurso, siguió su carrera muy alejado del jazz pero muy cerca de la improvisación y de la fama.

Esta colaboración fue publicada originalmente en el blog Electric Ladyland.

Estefanía Camacho

@unaestefania

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