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¿Quién es quién en el Olimpo? Cuarta parte: Poseidón la furia de los mares

Para continuar con las historias de los antiguos dioses llega el turno de uno de los dioses más belicosos y caprichosos del Olimpo: Poseidón o Neptuno.

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Neptuno, dios de los caballos y los mares

Este voluble personaje es hijo de los titanes Rea o Cibeles y Cronos o Saturno, por lo cual es hermano mayor de Zeus o Júpiter y de Hera o Juno. Como el resto de sus hermanos fue engullido por su padre hasta que el Señor del Olimpo los rescató. Posteriormente participó activamente en la Guerra contra los Titanes apoyando el bando de sus hermanos y una vez conquistado el Cosmos le fue asignado el domino de los mares.

Cuentan los mitos que los cíclopes le forjaron un magnífico tridente con el que domina las aguas y cuando lo agita con furia provoca las grandes tempestades marinas. Altivo y orgulloso, Neptuno, el señor del mar tiene su majestuoso palacio en el fondo del Egeo y vive rodeado de magníficas criaturas como las sirenas y los tritones. Sin embargo, cabe destacar que Poseidón o Neptuno es uno de los dioses más antiguos de Grecia, incluso los vestigios arqueológicos nos muestran que el culto a este dios data desde la Grecia Arcaica y fue venerado antes de que se introdujera el culto al mismísimo Zeus.

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También es curioso que se le denominara como señor de los caballos, siendo este animal su principal atributo después del tridente, claro. Pero esto no es extraño si tomamos en cuenta que la cultura helénica proviene de una geografía insular donde el caballo fue un animal exportado por vía marítima y considerado uno de los mayores bienes que se podían tener, por ello Poseidón no sólo fue un dios protector de pescadores y comerciantes marinos, sino también protector y custodio de la realeza durante los primeros siglos de desarrollo de la cultura griega. Ya para el siglo V a. C. el culto a Zeus lo había desplazado de máximo señor a sólo señor de los mares, sin embargo eso no impidió que Poseidón siguiera siendo una de las deidades más veneradas durante la época Griega y posteriormente en Roma bajo el nombre de Neptuno.

Al igual que su hermano Zeus, Poseidón es un dios promiscuo y coqueto que le fascina ir tras lindas ninfas y mujeres mortales para engendrarles hijos a granel, pero de todas ellas destaca una tímida sacerdotisa de la diosa Atenea, la cual al igual que el resto de su grey, debían mantener un estricto celibato durante sus años de servicio en el templo de la diosa, pero el intrépido marino no pudo resistir las firmes curvas de esta adolescente seduciéndola en el mismo lugar sagrado y tomándola para sí debajo de la estatua de la diosa; obviamente Atenea no dejó pasar inadvertida esta afrenta por parte del dios y este sacrilegio por parte de  la joven así que la castigó junto con sus dos hermanas, que sin deberlas ni temerlas sufrieron la misma suerte que su casquivana parienta; de tres hermosuras las transformó en tres criaturas horrendas con serpientes por cabellos, alas de bronce, garras de oro, dientes de jabalí y una temible maldición: quien las viera directamente a los ojos quedaría transformado en piedra para toda la eternidad. Sí, así es, estamos hablando nada más y nada menos que de las Gorgonas: Medusa, Euralie y Esteno.

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Perseo sostiene la cabeza de Medusa, escultura de Benvenuto Cellini.

Las tres alegres comadres fueron desterradas a los confines de la tierra hasta que el héroe Perseo le cercenó la cabeza a Medusa, lo que no cuenta Hollywood es que cuando el joven cortó la cabeza a doña Medusa, de su sangre vertida en el suelo surgieron los hijos que engendró con Poseidón: Pegaso (sí ese mismo bonito caballo alado, obvio si Poseidón es el dios de los caballos es lógico que el más bonito de todos fuese hijo suyo, ¿no?) y el joven Crisaor.

No obstante, Poseidón también se casó y dio guerra a su mujer, esta joven llamada Anfítrite, al parecer de raza nínfica, fue cortejada por el dios, hecha señora de los mares y al igual que Hera no perdona a quienes se meten con su marido, así pues se cuenta de una joven que osó acostarse con el señor de los mares y la diosa la transformó en un horrendo ser con aletas y escamas arruinando para siempre su belleza.

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Anfítrite, esposa de Poseidón o Neptuno.

Pero de todas las aventuras de Poseidón destaca la vez en que se peleó con la diosa Atenea por la custodia de Atenas, al poco tiempo de su fundación; así las cosas los dos dioses traían un estire y afloje de dimes y diretes que Zeus, cansado de oírlos pelear, obligó a que juntasen a los atenienses y que ellos decidieran a quien venerarían como dios protector de la ciudad, y al mero estilo olímpico se realizó un concurso: el dios que brindara mejores beneficios a la ciudad sería el señor de ésta. Así las cosas Atenea hizo brotar de una roca el olivo, que obviamente no se conocía, mientras Poseidón golpeó su tridente en la tierra de donde surgió una fuente de agua salada y brotaron caballos, pero como los atenienses son medio delicados no les agradó el regalo del dios y aceptaron el de Atenea por ello la ciudad se llama Atenas.

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Dentro de los muchos mitos de  está también el que tiene relación con el Minotauro de Creta y con las aventuras de Ulises narradas en la Odisea, pero eso será motivo de otros artículos que pronto publicaremos aquí. Les invitamos a opinar y comentarnos sobre sus dioses favoritos o héroes griegos de su elección. Les deseamos buen cierre de semana y que los dioses los protejan.

Para saber más puedes consultar:

GUIRAND, F., Mitología General, Editorial Labor, Barcelona, 1960 GRAVES, Robert, Los mitos griegos.

Artículo publicado originalmente en Caracteres

Darío Rebollar

@DarioRebollar