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Un universo propio: Leonora Carrington

La Galería Tate de Liverpool está por inaugurar una muestra de la obra de Leonora Carrinton, que coincide con el año de México en el Reino Unido. A propósito de la exposición, Chloe Aridjis, quien colabora con la curaduría, dio una entrevista donde recuerda a la artista inglesa radicada en México.

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Leonora Carrington estaba, por encima de todo, muy lejos de ser “tan sólo” pintora. Su hilarante y desenfrenada novela breve La trompeta acústica (The Hearing Trumpet) es, con toda justicia, considerada un clásico. La colección de cuentos Leche de sueño, publicada en 2013 por el Fondo de Cultura Económica, es otra muestra de su pericia como narradora.

Leonora Carrington gustaba de experimentar en múltiples medios la creación artística. La exposición de su obra en la Galería Tate de Liverpool incluirá diseños de escenografía y vestuario de teatro, tanto para obras de su propia autoría como para montajes de William Shakespeare.  La muestra incluye tejidos de telar —elaborados con la colaboración de una familia mexicana de artesanos textiles—, esculturas y un mural de cuatro metros de longitud, facilitado por el Insituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Se exhibirán también dibujos, bosquejos, litografías, poemas ilustrados y diseños de sombreros. La máscara en papel mache, de aspecto salvaje, que Leonora Carrington elaboró para un montaje de La tempestad de Shakespeare, promete ser una de las piezas más fascinantes de la exposición.

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La mexicana Chloe Aridjis, cocuradora de la exposición, creció visitando a Leonora Carrington. La familia Aridjis conoció a Carrington a través del médico Teodoro Césarman, de quien se dice que trataba a numerosos artistas y escritores exiliados en México —muchos de los cuales llegaron al país huyendo de los conflictos bélicos en Europa— a cambio de libros y pinturas. Desde los 12 años Aridjis visitaba cada domingo a Leonora Carrington en su casa “espartana y algo sombría”, adornada con esculturas de bronce en los rincones de la sala. Las visitas podían entrar incluso a la cocina mientras la artista intercalaba el español y el francés en sus conversaciones pero, según recuerda Aridjis, Leonora Carrington era “extremadamente británica, de un modo inalterable ni siquiera en un uno por ciento, ni siquiera por la distancia geográfica”.

En las puertas de sus alacenas, Carrington tenía colgadas postales de la Reina Madre, la Reina Isabel II y de la Princesa Diana de Galés. “Onerosa pero inofensiva”, era como describía Leonora Carrington a la familia real. Cuando Aridjis comenzó a hacer viajes a Europa, Carrington le encargaba cajas de té PG Tips o Yorkshire que luego guardaba “en un cajón de su cocina, cuya llave siempre llevaba colgada al cuello”.

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Leonora Carrington y su esposo Emérico Weisz —un fotógrafo húngaro quien perdió a muchos familiares en el Holocausto— hablaban un francés con la jerga anticuada de los años 30. Carrington odiaba todo tipo de convenciones sociales y, de acuerdo con Ardijis, “era en extremo inflexible, odiaba la falsa diplomacia, podía ser muy incisiva e incluso hacer a la gente llorar”.

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Leonora Carrington era más feliz quedándose en casa, estaba dedicada en cuerpo y alma a sus dos hijos y a sus gatos, así como al árbol que había plantado de joven en su jardín. Ardijis afirma que en la casa de Leonora Carrington se percibía “la idea de crear un universo propio y no necesitar nada más allá de él”, misma que es tan propia de su amplia producción artística en medios tan diversos como la pintura, la literatura y el teatro.

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Este artículo fue adaptado al español de “Let us compare mythologies” en gorse.

Eliud Delgado