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De aventureros y desventurados Sobre Los hijos de Sitting Bull, por Edmond Baudoin (Astiberri, 2014)

De aventureros y desventurados Sobre Los hijos de Sitting Bull, por Edmond Baudoin (Astiberri, 2014) #culturaquemadura

Navegué por los mares mucho tiempo, vi monstruos, les hice daño. Cabalgué mucho tiempo por las praderas, vi monstruos, les hice daño. Un día conocí a Sose. Me habló de los monstruos y me mostró que esos monstruos eran mis propios hermanos.

A los lectores de cómic y novela gráfica suelen gustarnos las aventuras. Cada cual su predilección, pero el peligro, el misterio y la osadía de los protagonistas generalmente nos dejan atrapados de principio a fin en esa especialísima red de imágenes, narración y composición gráfica que es la historieta.

Los hijos de Sitting Bull es un caso diferente; no tiene nada de convencional. El muy premiado historietista francés Edmond Baudoin se ha dado la libertad de engañarnos: nos arroja a la aventura de un hombre real a finales del siglo XIX, su abuelo, un francés-italiano que se hace a la mar, caza ballenas, sobrevive naufragios, llega a la tierra salvaje de los indios y los vaqueros, busca oro en las montañas, construye Nueva York, hace y pierde amigos, deleitándonos con la idea de que esas grandes aventuras que amamos de la ficción alguna vez tuvieron lugar en este mundo.De aventureros y desventurados Sobre Los hijos de Sitting Bull, por Edmond Baudoin (Astiberri, 2014) #culturaquemadura

Baudoin reconstruye todo lo que sabe sobre las travesías de su abuelo en una crónica bien apegada a los hechos históricos, acompañada de fotografías y viejos documentos, dándole un sello de realismo riguroso a su relato. Sin embargo, sus ilustraciones arrojadas de trazos gruesos, manchones de color y rostros indefinidos expresan el paisaje anímico del personaje y las violentas transformaciones de la vida en el territorio estadounidense de esa época; un dinamismo indecible que Baudoin consigue pintar en su muy libre estilo.

Pero la historia que se cuenta en esta novela gráfica no es la del abuelo “culo inquieto”, sino la otra, que está siempre frente a nosotros, pero en silencio (como la sangre de las ballenas arponeadas que se diluye en el océano, como el polvo que levantan los caballos en el viejo oeste o el desafortunado extremo opuesto al rifle de un tal Buffalo Bill). Las grandes aventuras están llenas de miedo, de sed, de frío y de muertos. Y los aventureros de verdad —los de este mundo— sufrieron e hicieron sufrir como sólo el ser humano puede y sabe (y olvida y repite). Estas páginas nos llevan hasta los cimientos del hegemon estadounidense: esa polvareda —indistinta a los ojos de la mal llamada “historia universal”— de los pisoteados, los pueblos del olvido, los hijos de Sitting Bull–Toro Sentado, el sabio jefe piel roja.De aventureros y desventurados Sobre Los hijos de Sitting Bull, por Edmond Baudoin (Astiberri, 2014) #culturaquemadura

Así que Baudoin poco a poco deshilacha nuestra cómoda ilusión de estar leyendo un cómic de aventuras, rompe la trama, se cuela como personaje y nos deja sin final (porque hay heridas que no cierran). La destrucción de los pueblos amerindios emerge como una ola que ha crecido en las profundidades, para acabar reventando en la tercera y última parte de la novela.

Quizá no hay otra forma de contar la historia de los vencidos, los despojados, los exterminados por las aventuras crueles de otros pueblos. Nos resistimos a entrar en esos temas, un poco porque nos suenan muy comunes, ya muy dichos, o bien porque nos choca lo quejoso. Otro tanto, y sobre todo, porque nadie quiere descender a las catacumbas de una historia que nos pesa, la de nuestros ancestros, los héroes, los colonos, los grandes asesinos. Esos que vivieron tiempos duros sin alcanzar a comprenderlos. Todavía compartimos el mundo con algunos de ellos. Y todavía con muchos hijos de muchos distintos Sitting Bulls. Seguimos habitando las páginas de una desventura que pocas veces será contada.De aventureros y desventurados Sobre Los hijos de Sitting Bull, por Edmond Baudoin (Astiberri, 2014) #culturaquemadura

Camila González Paz Paredes (Ciudad de México, 1989). Nació en una casa forrada de historietas. Estudió Sociología en  la UNAM y es subdirectora de la revista digital Cuadrivio.