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Esto no es una lista sobre arte: 5 surrealistas (que no son Frida Kahlo o Salvador Dalí)

Tras casi un siglo su fundación, a mediados de la década de 1920 en Francia, el surrealismo se mantiene como una de las vanguardias artísticas más reconocibles y con mayor influencia de entre las que surgieron a principios del siglo XX. La propuesta surrealista fue una continuación del dadaísmo, el cual también abrazaba el antirracionalismo y estuvo influenciad0 por las teorías de Sigmund Freud. Fue en 1917 que Guillaume Apollinaire inventó el término surrealismo para describir un espectáculo de ballet, escrito en colaboración por Pablo Picasso, Léonide Massine, Jean Cocteau y Erik Satie. Siete años después el escritor André Breton retomó la palabra para su vanguardia que en inicio fue literaria: el Manifiesto del Surrealismo de 1924, y así fundó un movimiento que dirigió con no pocas raciones de un recelo casi absolutista. 

Pronto los postulados de Breton para liberar la imaginación subconsciente del pensamiento racional que caracterizaba a modernidad encontraron respuesta en las artes visuales desde la pintura y la escultura hasta el cine. No resulta extraño que al final hayan sido precisamente pintores como Salvador Dalí, Frida Kahlo, Leonora Carrington o René Magritte las figuras más sobresalientes y reconocibles de la vanguardia estética que Breton definía como “automatismo psíquico en estado puro […] en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, excepto por preocupaciones artísticas o morales”.

surrealistas en 1924
Fundadores del surrealismo, posando en 1924: Tristan Tzara, Paul Éluard, André Breton, Jean Arp, Salvador Dali, Yves Tanguy, Max Ernst, René Crevel, Man Ray (y ni una sola artista).

Sin embargo, un movimiento estético con tanta influencia cuenta con muchos más exponentes dignos de atención, cuya obra no ha recibido suficiente atención a lo largo de los años por razones de clase, nacionalidad, género o por las fricciones y divisiones que abundaban al interior el surrealismo, el cual a pesar de su ideología revolucionaria siempre fue una especie de dictadura de Breton.

Quizá por las desavenencias al interior de esta vanguardia —o en otras ocasiones por los estereotipos al rededor y al interior de ella— algunas y algunos artistas se negaron a autodefinirse como surrealistas. Al final el surrealismo se había vuelto una palabra relacionada con una etiqueta más propia del racionalismo de la crítica que de los impulsos subconscientes que el movimiento aspiraba plasmar; muchas veces negarse a aceptar la etiqueta era incluso una muestra de fidelidad a los principios estéticos del surrealismo. A continuación les presentamos algunos de los y las artistas poco conocidos del surrealismo en las artes plásticas.

Leonor Fini

Leonor Fini, Esto no es una lista sobre arte: 5 surrealistas (que no son Frida Khalo o Salvador Dalí) #culturaquemadura

Nacida en Buenos Aires, Argentina, en 1907. A los dos años Leonor Fini se mudó a Trieste, ciudad de donde era originaria su madre. A pesar de que estuvo casada por una corta temporada, aseguraba que siempre había preferido “vivir en una especie de comuna: una casa grande con mi estudio, mis gatos y amigos”.

De niña encontró su gusto por la pintura mientras visitaba lo mismo museos que la morgue de Trieste, donde aprendió a dibujar haciendo bocetos de cadáveres. En 1929 realizo un retrato de otro celebre artista trestino, el escritor y empresario Italo Svevo; ese mismo año participó en su primera exhibición pictórica en Milán. En 1931 llegó a París, donde procuró la amistad de George Bataille y del círculo surrealista. Leonor Fini colaboró con Max Ernst y Jean Cocteau, además aparece en fotografías de Man Ray y Henri Cartier-Bresson. Realizó retratos de personajes como Jean Genet e ilustró ediciones de autores clásicos como Shakespeare y Edgar Allan Poe.

Con la inglesa Leonora Carrington no sólo compartía el nombre y las filiaciones estéticas o la inquietud por intercalar la pintura con el diseño de vestuario para teatro y ópera, sino también el gusto por los gatos. Al igual que en las obras de sus amigas Leonora Carrington y Remedios Varo, no es raro encontrar felinos en sus pinturas. En el caso de Fini destacan sus pinturas donde aparecen las mascotas acompañadas de figuras femeninas, de una manera que incluso podría ser un antecedente a la estética popular de los gatos que pueblan ahora las búsquedas de Google. Falleció en París, ciudad donde vivió la mayor parte de su vida y realizó casi toda su obra, en 1996.

Dorothea Tanning

Dorothea Tanning

Nacida en Galesburg, Illinois, en 1910. El primer contacto de Tanning con el surrealismo fue en la histórica exposición Fantastic Art, Dada and Surrealism en el MoMA (Museum of Modern Art) de Nueva York en 1936. A principios de los cuarenta conoció a muchos surrealistas exiliados en Nueva York durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos estaba Max Ernst, quien primero admiró su obra —en especial su entonces novísimo autorretrato Birthday— y luego se enamoró de ella. En 1946 se casó con Ernst en una boda doble compartida con Man Ray y Juliet Browner. Desde 1949 hasta que Ernst falleció en 1976, la pareja vivió en Francia. Tras su regreso a Estados Unidos, Tanning continuó su obra como pintora y escultura, a lo que sumó un énfasis en su obra literaria que incluye poemas (algunos pensados para acompañar cuadros), cuentos, una novela y dos libros de memorias.

Falleció en Nueva York a los 101 años en 2012. Durante su última década de vida otorgó muchas entrevistas en las que era presentada como “la última surrealista”—a pesar de que entonces aún vivía, exiliada en México, la artista inglesa Leonora Carrington—, al respecto Dorothea Tanning aseguraba que la etiqueta del surrealismo la hacia “sentir como un fósil”, pues consideraba que el movimiento había terminado en los cincuenta.

Así como se deslindaba del surrealismo —sin negar la influencia en su obra— Tanning también se desmarcó de otras etiquetas como la de ser esposa de otro artista importante o de ser una de las, en apariencia, pocas mujeres surrealistas. En cuanto a Ernst, aseguraba que él siempre lamentó que ella no fuera valorada sin mencionar que era “esposa de Max Ernst” a pesar de que nunca compartieron el apellido o si quiera el estudio a la hora de crear o que por años nunca hablaron de arte. Sobre su condición minoritaria de mujer en el mundo de las artes plásticas donde Picasso, Dalí y Breton tenían la última palabra, aseguraba que el género era algo que le había sido dado por la naturaleza mientras que ser artista era su verdadera identidad y que hablar de una “artista mujer” es tan absurdo como hablar de un “artista hombre” o un “artista elefante”.

Yves Tanguy

Yves TanguyNació en París cinco días después de que empezó el Siglo XX. Yves Tanguy quedó huérfano de padre a los ocho años y sirvió en la marina mercante al igual que en el ejército francés. En 1918, inspirado por las pinturas de Giorgio de Chirico, decidió que quería ser pintor a pesar de que no contaba con estudios relacionados con las artes (ni con nada). Consiguió un estudio donde sólo tenía espacio para trabajar en una pintura y aprendió todo lo que pudo sobre arte de manera autodidacta.

En 1924, Yves Tanguy se integró al círculo surrealista y para 1927 realizó su primera exposición individual en París. En esa época, André Breton le hizo un ofrecimiento (que bien podría ser un antecedente de las becas estatales para la creación artística): produciría doce pinturas a lo largo de un año a cambio de una remuneración mensual. Tanguy tan sólo logró completar ocho de los cuadros pactados.

A finales de la década de los treinta se exilió en Estados Unidos tras huir de la Segunda Guerra Mundial. De este lado del Atlántico encontró a Pierre Matisse (hijo menor de Henri Mattisse) como promotor económico que le permitió continuar con su obra pictórica. Se casó, en segundas nupcias, con la también pintora Kay Sage y juntos compraron una granja que convirtieron en estudio. Pesé a muchos rumores de desavenencias e incluso violencia entre la pareja, Kay Sage se dedicó a promover exposiciones de Tanguy luego de que él falleciera de un infarto fulminante en 1955.

Los paisajes oníricos son el sello característico de la obra de Tanguy, mismo que influenciaría a otros surrealistas incluso mucho más populares que él, pero también a otros exponentes mas jóvenes de esta corriente pictórica, como Roberto Matta. Si bien Tanguy era en apariencia el menos privilegiado de los surrealistas, su ánimo de descubrimiento lo llevó a ser un gran lector tanto de teoría psicoanalítica como de la literatura que en su momento era más arriesgada.

Meret OppenheimMeret Oppenheim

Nacida en 1913, la artista suiza de origen alemán llegó a París en 1932 y a los 18 años se integró activamente al movimiento surrealista. Su obra está emparentada con el ready-made de Marcel Duchamp y consiste sobre todo de objetos, muchos de los cuales eran realizados en específico para las exposiciones y posteriormente destruidos. En un inicio los críticos asumían que Meret era hombre al igual que sus colegas Breton, Dalí, Ernst o Magritte, por lo que describían su obra llamándola Sr. Oppenheim.

Actualmente considerada en su natal Suiza como una protagonista indiscutible del arte del Siglo XX, en 1936 Meret Oppenheim realizó su primera exposición en solitario. Ese mismo año creo uno de los objetos más característicos del surrealismo: Objeto (Juego de desayuno de piel). La pieza estuvo en varias exposiciones de ambos lados del Atlántico y en 1946 se convirtió en la primera obra realizada por una mujer que entraba a la colección permanente del MoMA de Nueva York.

Los objetos de Oppenheim encarnan las intenciones del surrealismo de presentar cosas cotidianas de una manera inesperada que las hace tomar un significado distinto. Debido al temprano e inesperado éxito de su taza de piel, Oppenheim tuvo una obra intermitente que siempre estuvo a la sombra de un ready-made que ella juzgaba una broma juvenil. Sin embargo, Oppenheim fue una precursora del arte efímero que perpetuó, con un estilo muy reconocible y personal, muchas de las ideas que había presentado Marcel Duchamp en los inicios del dadaísmo.

Roberto Matta

Roberto Matta

Latinoamérica y el surrealismo tienen una relación en la que se cuentan muchas historias, mismas que casi siempre apuntan hacia la Ciudad de México como refugio que se convirtió en el hogar de artistas exiliadas como Leonora Carrington o Remedios Varo, gracias al recibimiento de una escena artística —ya vibrante y cosmopolita desde antes de la Segunda Guerra Mundial— que tenía como protagonistas a Frida Kahlo y los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

Sin embargo, al otro extremo de la región, Chile es la cuna de un sobresaliente surrealista: Roberto Matta, quien nació en Santiago de Chile en 1911, estudio arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Emigró a Europa en 1938, donde comenzó una exitosa carrera en las artes plásticas durante la cual conoció a diversos personajes, desde su compatriota Gabriela Mistral hasta André Breton, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Marcel Duchamp o el arquitecto Le Corbusier, con quien colaboró e incluso tuvo cierta rivalidad.

No se le considera siempre entre los surrealistas debido a que fue expulsado y posteriormente admitido de nuevo en el movimiento por André Breton, pero en su obra son reconocibles las filiaciones estéticas e ideológicas que coinciden claramente con las del surrealismo. Apoyó al gobierno de Salvador Allende y pasó una temporada en Chile en 1971 para realizar el mural El primer gol del pueblo chileno en colaboración con la Brigada Ramona Parra (así es, parece que la combinación entre las vanguardias, compromiso político y Latinoamérica siempre desembocó en murales). Tras el golpe de estado militar de 1973, el dictador Augusto Pinochet mandó cubrir el mural con varias capas de pintura y durante décadas estuvo olvidado hasta que en 2005 comenzó su restauración y en 2008 fue inaugurado el Centro Cultural Espacio Matta, que actualmente alberga a la monumental pieza restaurada.

Los “paisajes interiores” y las “morfologías psicológicas”, como el propio Matta las definía, eran características de la obra del pintor chileno que se formó como artista en París bajo la tutela de André Breton y posteriormente se trasladó a Estados Unidos, donde se convirtió en un eslabón de hallazgos entre el surrealismo y expresionismo abstracto. Desde la década de los sesenta asentó su residencia permanente en Italia, país donde falleció en 2002. En 1992 recibió el premio Principe de Asturias en la categoría de Artes. El 2011, año de su centenario, fue declarado “Año de Matta” en Chile.

Matta influenció al escritor Roberto Bolaño desde la época de sus inicios en la poesía en México con el movimiento poético infrarrealista (que a su manera, tardía y limítrofe, es el último eco de las vanguardias de la primera mitad del Siglo XX) mismo que inspiraría su libro Los detectives salvajes, novela que a su vez ha marcado una visible influencia en la literatura escrita en México recientemente.

Eliud Delgado

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