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Un poema de Edna St. Vincent Millay

Que labios mis labios besaron, Edna St. Vincent Millay

Además de poeta, Edna St. Vincent Millay fue dramaturga. Nació entre las montañas y el mar de Rockland, Maine, Estados Unidos, en 1892. En 1923 ganó el premio Pulitzer en la categoría de poesía y en 1943 recibió la Medalla Robert Frost. Es considerada una de las escritoras más importantes de su generación al margen de los modernistas como Ezra Pound o T. S. Eliot. El escritor inglés Thomas Hardy consideraba que Estados Unidos tenía “dos grandes atracciones: los rascacielos y la poesía de Edna St. Vincent Millay”. Tras su muerte, en 1950, su familia estableció  una sociedad dedicada a difundir y preservar su obra, misma que ofrece también estancias artísticas para escritores, artistas visuales y compositores en Steepletop, la extensa propiedad rural donde St. Vincent Millay vivió durante más de dos décadas.

Qué labios mis labios besaron

Qué labios mis labios besaron, dónde y por qué,
lo he olvidado; qué brazos descansaron hasta
la mañana bajo de mi cabeza; pero esta
noche la lluvia está llena de fantasmas que

tocan y suspiran la ventana y quieren que
les responda; en mi corazón un dolor da vueltas
en silencio por muchachos olvidados que,
llorando a media noche, ya no me harán visitas.

Así el árbol solitario resiste al invierno;
cuáles pájaros desaparecieron, no sabe,
pero sabe del silencio que creció en las ramas:

Qué amores vinieron y se han ido, ¡nadie sabe!
Sólo sé que por un rato cantó en mí el verano
y dentro de mí ya no lo escucho cantar más.
….

….
What Lips My Lips Have Kissed

….
What lips my lips have kissed, and where, and why
I have forgotten, and what arms have lain
Under my head till morning; but the rain
Is full of ghosts tonight, that tap and sigh
….
Upon the glass and listen for reply;
And in my heart there stirs a quiet pain
For unremembered lads that not again
Will turn to me at midnight with a cry.
….
Thus in the winter stands the lonely tree,
Nor knows what birds have vanished one by one,
Yet knows its boughs more silent than before:
….
I cannot say what loves have come and gone!
I only know that summer sang in me
A little while, that in me sings no more.

Traducción de Eliud Delgado