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Matrimonio: Un poema de Gregory Corso

Matrimonio, Gregory Corso #culturaquemadura

Gregory Corso nació un día de la primavera de 1930 en el Hospital St. Vincent’s de Nueva York —donde años después fallecería Dylan Thomas. El día que cumplió la mayoría de edad se robó un traje para ir a una cita, la policía lo atrapó y terminó encarcelado; de todas maneras el traje no era de su talla. En la Correccional Clinton su habilidad para contar historias le valió la protección de otros presos y el acceso a una extensa biblioteca —donada por mafiosos detenidos— gracias a la cual leyó a los clásicos de Grecia y Roma mientras comenzaba a escribir poesía. A los 21 años salió de la cárcel, comenzó su carrera literaria, conoció a Allen Ginsberg y se adhirió a la generación beat. “Matrimonio” fue uno de los primeros contactos de Bob Dylan con la literatura beat antes de mudarse a Nueva York desde su natal Minnesota, lugar donde Corso falleció en 2001.

Matrimonio

¿Debería casarme? ¿Debería ser bueno?
¿Dejar sorprendida a la vecina con mi traje de terciopelo y mi gorro fastuoso?
No invitarla a ver películas pero sí a cementerios
contarle todo acerca de las tinas licántropas y los clarinetes curvados
luego desearla y besarla y todos los preliminares
y ella sin querer llegar más lejos y yo al entender bien por qué
sin enojarme decirle ¡Tienes que sentir! ¡Es hermoso sentir!
En lugar de seguir tomarla entre mis brazos recostarla en una vieja lápida maltrecha
y seducirla toda la noche bajo las constelaciones del cielo—


Al presentarme con sus padres
la espalda erguida, el cabello por fin peinado, ahorcado por una corbata
Tendría que sentarme con las rodillas juntas en el sofá de tercera
y no preguntar ¿Dónde está el baño?
De qué otra manera me puedo sentir alguien distinto,
pensando muy seguido en el jabón de Flash Gordon—
Ay, qué terrible debe ser para un joven muchacho
sentarse frente a una familia y que la familia piense
¡Nunca lo vimos antes! ¡Quiere a nuestra Mary Lou!
Luego de tomar el té y las galletas caseras preguntan ¿Cómo te ganas la vida?

¿Debería decirles? ¿Así les caería bien?
Dirían Está bien se pueden casar, perdemos una hija
pero ganamos un hijo—
Ya entonces podría preguntar ¿Dónde está el baño?

¡Ay, Dios, luego la boda! Toda su familia y todos sus amigos
y sólo unos cuantos de los míos todos impresentables y barbones
nada más esperando a que lleguen la comida y los tragos—
¡Y el sacerdote! Mirándome como si me masturbara
y preguntando luego ¿Toma usted a esta mujer como su legítima esposa?
Y yo temblando sin saber qué decir diría ¡Pastel de mona!
Beso a la novia todos esos tipos cursis me dan palmadas en la espalda
¡Es toda tuya, muchacho! ¡Jajaja!
Y una luna de miel obscena se podría ver en sus ojos —

Luego vendría todo ese absurdo del arroz y latas ruidosas y zapatos
¡Las Cataratas del Niágara! ¡Hordas de nosotros!¡Maridos!¡Esposas!¡Flores!¡Chocolates!
A raudales llegan a cómodos hoteles
Todos van a hacer lo mismo esta noche
El recepcionista indiferente sabe lo que va a pasar
Los zombies del lobby lo saben
El botones que hace un guiño lo sabe
¡Todo mundo lo sabe! ¡Casi sentiría ganas de mejor ya no hacer nada!
¡Me quedaría toda la noche despierto! ¡Miraría al recepcionista a los ojos!
Gritando: ¡No quiero luna de miel! ¡No quiero luna de miel!
corriendo desenfrenado entre las habitaciones casi orgásmicas
aullando ¡Panza de radio! ¡Pala de gato!
¡Ay, viviría en Niágara para siempre! En una cueva oscura bajo las cataratas
Ahí me volvería El Lunamielero Loco
tramando planes para romper matrimonios, un azote de la bigamia
un santo del divorcio—

Pero debería casarme Debería ser bueno
Qué agradable sería llegar a casa con ella
y sentarme junto a la chimenea y ella en la cocina
enfundada en un delantal, joven y adorable esperando a mi bebé
y tan feliz por mí que se le quemaría el roast beef
y vendría conmigo llorando y yo me levantaría de mi enorme silla de papá
diciéndole ¡Diente de Navidad! ¡Sesos radiantes! ¡Manzana sorda!
¡Ay, Dios qué buen esposo sería! ¡Sí, debería casarme!
¡Hay tanto qué hacer! Como meterme en la casa del Sr. Jones ya muy noche
y cubrir sus palos de golf con libros noruegos de 1920
Como poner una foto de Rimbaud en la podadora
como pegar estampillas postales de Tannu Tuva en toda la barda
como agarrar a la Sra. Todabondad cuando viene a pedir donaciones para el Fondo Comunitario
y decirle ¡Hay malos augurios en el cielo!
y cuando el alcalde venga a pedirme un voto decirle ¿Para cuándo van a dejar de matar ballenas?
y cuando venga el lechero dejarle una nota en la botella
Polvo de pingüino, tráigame polvo de pingüino, quiero polvo de pingüino—

Aunque me casara y viviera en Connecticut y nevara
y ella tuviese un bebé y yo estuviera insomne, agotado,
varias noches sin dormir, con la cabeza inmóvil contra una ventana, con el pasado a mis espaldas,
me hallaría en la más común de las situaciones un hombre que tiembla
advertido por las responsabilidades nada de ramitas frotadas ni sopa de monedas romanas—
¡Ay, cómo sería aquello!
Seguro en lugar de un chupón le daría un Tácito de plástico
en lugar de una sonaja una bolsa de discos rotos de Bach
alrededor de su cuna colgaría della Francescas con tachuelas
le cosería el alfabeto griego a su babero
y de corral para bebé le construiría un Partenón sin techo

No, dudo que yo sea ese tipo de padre
nada de campo nada de nieve ni de ventanas tranquilas
pero sí la ciudad caliente y olorosa de Nueva York
siete pisos arriba, con cucarachas y ratas en las paredes
y una esposa gorda como del Reich entre papas gritoneándome ¡Consigue trabajo!
Y cinco chamacos de narices moquientas enamorados de Batman
Y los vecinos todos chimuelos con el cabello reseco
como brujas de aquelarre del siglo XVIII
todos con ganas de entrar y ver la TV
Y el casero con ganas de cobrar su renta
La tienda de abarrotes Gas de Azul Tóxico & los Caballeros Electricistas de Columbus
Imposible acostarse y soñar nieve del Teléfono, estacionamiento para fantasmas—
¡No! No debería casarme ¡Jamás debería casarme!
Pero— imagino que si estuviera casado con una mujer sofisticada y hermosa
alta y pálida que usara un elegante vestido negro y guantes largos negros
que sostuviera una boquilla en una mano y un jaibol de whisky en la otra
y viviéramos en lo alto de un penthouse con una enorme ventana
desde la que pudiéramos ver todo Nueva York y aún más lejos en días despejados
No, no me puedo imaginarme casado con esa adorable prisión de sueños—

¿Ay, pero qué hay del amor? Se me olvidó el amor
no es que sea incapaz de amar
sólo es que encuentro al amor tan raro como ponerse zapatos—
Nunca quise casarme con una chica que fuera como mi madre
y con Ingrid Bergman siempre fue imposible

Y quizá haya una chica pero ya se habría casado
Y no me gustan los hombres y—
¡pero tiene que haber alguien!
Pues qué pasaría si de pronto ya tengo 60 años y no estoy casado,
solo en un cuarto amueblado, con mis calzones manchados de orina
¡y todos los demás casados! ¡Todo el universo casado menos yo!

Ah, pero sé muy bien que si hubiera una mujer tan posible
como yo soy posible
entonces el matrimonio sería posible—
Como ELLA, que con su extraña baratija solitaria espera a su amante egipcio,
yo también espero— aunque no tenga 2,0oo años ni el baño de la vida.

Traducción: Eliud Delgado

Marriage

Should I get married? Should I be good?
Astound the girl next door with my velvet suit and faustus hood?
Don’t take her to movies but to cemeteries
tell all about werewolf bathtubs and forked clarinets
then desire her and kiss her and all the preliminaries
and she going just so far and I understanding why
not getting angry saying You must feel! It’s beautiful to feel!
Instead take her in my arms lean against an old crooked tombstone
and woo her the entire night the constellations in the sky—

When she introduces me to her parents
back straightened, hair finally combed, strangled by a tie,
should I sit knees together on their 3rd degree sofa
and not ask Where’s the bathroom?
How else to feel other than I am,
often thinking Flash Gordon soap—
O how terrible it must be for a young man
seated before a family and the family thinking
We never saw him before! He wants our Mary Lou!
After tea and homemade cookies they ask What do you do for a living?

Should I tell them? Would they like me then?
Say All right get married, we’re losing a daughter
but we’re gaining a son—
And should I then ask Where’s the bathroom?

O God, and the wedding! All her family and her friends
and only a handful of mine all scroungy and bearded
just wait to get at the drinks and food—
And the priest! he looking at me as if I masturbated
asking me Do you take this woman for your lawful wedded wife?
And I trembling what to say say Pie Glue!
I kiss the bride all those corny men slapping me on the back
She’s all yours, boy! Ha-ha-ha!
And in their eyes you could see some obscene honeymoon going on―

Then all that absurd rice and clanky cans and shoes
Niagara Falls! Hordes of us! Husbands! Wives! Flowers! Chocolates!
All streaming into cozy hotels
All going to do the same thing tonight
The indifferent clerk he knowing what was going to happen
The lobby zombies they knowing what
The whistling elevator man he knowing
The winking bellboy knowing
Everybody knowing! I’d be almost inclined not to do anything!
Stay up all night! Stare that hotel clerk in the eye!
Screaming: I deny honeymoon! I deny honeymoon!
running rampant into those almost climactic suites
yelling Radio belly! Cat shovel!
O I’d live in Niagara forever! in a dark cave beneath the Falls
I’d sit there the Mad Honeymooner
devising ways to break marriages, a scourge of bigamy
a saint of divorce—

But I should get married I should be good
How nice it’d be to come home to her
and sit by the fireplace and she in the kitchen
aproned young and lovely wanting my baby
and so happy about me she burns the roast beef
and comes crying to me and I get up from my big papa chair
saying Christmas teeth! Radiant brains! Apple deaf!
God what a husband I’d make! Yes, I should get married!
So much to do! like sneaking into Mr Jones’ house late at night
and cover his golf clubs with 1920 Norwegian books
Like hanging a picture of Rimbaud on the lawnmower
like pasting Tannu Tuva postage stamps all over the picket fence
like when Mrs Kindhead comes to collect for the Community Chest
grab her and tell her There are unfavorable omens in the sky!
And when the mayor comes to get my vote tell him
When are you going to stop people killing whales!
And when the milkman comes leave him a note in the bottle
Penguin dust, bring me penguin dust, I want penguin dust—

Yet if I should get married and it’s Connecticut and snow
and she gives birth to a child and I am sleepless, worn,
up for nights, head bowed against a quiet window, the past behind me,
finding myself in the most common of situations a trembling man
knowledged with responsibility not twig-smear nor Roman coin soup—
O what would that be like!
Surely I’d give it for a nipple a rubber Tacitus
For a rattle a bag of broken Bach records
Tack Della Francesca all over its crib
Sew the Greek alphabet on its bib
And build for its playpen a roofless Parthenon

No, I doubt I’d be that kind of father
not rural not snow no quiet window
but hot smelly tight New York City
seven flights up, roaches and rats in the walls
a fat Reichian wife screeching over potatoes Get a job!
And five nose running brats in love with Batman
And the neighbors all toothless and dry haired
like those hag masses of the 18th century
all wanting to come in and watch TV
The landlord wants his rent
Grocery store Blue Cross Gas & Electric Knights of Columbus
Impossible to lie back and dream Telephone snow, ghost parking—
No! I should not get married I should never get married!
But—imagine If I were married to a beautiful sophisticated woman
tall and pale wearing an elegant black dress and long black gloves
holding a cigarette holder in one hand and highball in the other
and we lived high up a penthouse with a huge window
from which we could see all of New York and even farther on clearer days
No, can’t imagine myself married to that pleasant prison dream—

O but what about love? I forget love
not that I am incapable of love
it’s just that I see love as odd as wearing shoes—
I never wanted to marry a girl who was like my mother
And Ingrid Bergman was always impossible

And there’s maybe a girl now but she’s already married
And I don’t like men and—
but there’s got to be somebody!
Because what if I’m 60 years old and not married,
all alone in a furnished room with pee stains on my underwear
and everybody else is married! All the universe married but me!

Ah, yet well I know that were a woman possible as I am possible
then marriage would be possible—
Like SHE in her lonely alien gaud waiting her Egyptian lover
so I wait—bereft of 2,000 years and the bath of life.