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Mankell

Henning Mankell (1948-2015) y los temores de arena

Henning Mankell (1948-2015) y los temores de arena #culturaquemadura

Uno de los primeros días de 2014, Henning Mankell salía de Göteborg, Suecia para visitar a su médico. A diferencia de lo que el autor de Asesinos sin rostro imaginaba, la molestia en el cuello no era una hernia discal sino un tumor producto de la metástasis de otro brote cancerígeno en su pulmón izquierdo. A diferencia de sus novelas en esta situación no había misterio, el creador del detective Wallander sabía que el resultado era todo menos alentador: “escribir sobre el dolor y sobre el sufrimiento que aqueja a tantas personas es lo que siempre he hecho, lo que mejor se me da”, confiaba Mankell a sus lectores en una carta publicada en el periódico Göteborgs-Posten apenas dos semanas tras el diagnóstico. Hoy, más de un año y medio después, Henning Mankell falleció en la misma ciudad de Göteborg.

Henning Mankell (1948-2015) y los temores de arena #culturaquemadura

Henning Mankell cumplió pronto con su promesa de “escribir desde la perspectiva de la vida, no de la muerte”. El mismo año pasado se publicó su libro Arenas movedizas, una confesión entre la remembranza y la enfermedad desde una perspectiva vital. En su última publicación el autor de Huesos en el jardín evoca, sin ceñirse a una cronología exacta, recuerdos que lo mismo provienen de su infancia que de sus viajes a lugares como Sudamérica o Mozambique. Mankell echa mano de su memoria para abordar temas como la muerte y la trascendencia que le resultaban inminentes luego de que, tal cual el propio Mankell lo cuenta, “la tortícolis se convirtiera en cáncer”.

Uno de los momentos que rememora Henning Mankell en Arenas movedizas es precisamente aquella mañana invernal cuando el médico le reveló la noticia de la verdadera causa de su molestia en el cuello. El también dramaturgo narra la sensación de sentirse en un “paisaje desértico” creativo del cual sólo surgía un recuerdo de la infancia, cuando se empezaba a cuestionar sobre la muerte y el mayor de sus temores era “pisar el hielo en un lago o en el río, que se hiciera un agujero y que me engulleran las aguas debajo del hielo sin que pudiera salir de allí nunca más.[…] El grito que nadie iba a oír. El grito que se congelaba hasta convertirse en hielo y muerte”.

Henning Mankell (1948-2015) y los temores de arena #culturaquemadura

Mankell cuenta que el origen de su temor está en haber presenciado el rescate del cuerpo de una niña que había fallecido precisamente tras caer en la gélidas aguas bajo el hielo nórdico. Luego, el cofundador de la editorial Leopard Förlag, recuerda otra muerte que le impresionó durante su niñez y que había leído en una revista de viajes en donde “un hombre, vestido con un uniforme de color caqui y con un rifle al hombro, equipado para una expedición, pisa por casualidad un banco de esas arenas traicioneras, que lo atrapan en el acto. Al final, la arena empieza a taparle la boca y la nariz”.  Mankell narra cómo ese miedo a sentirse atrapado bajo el suelo, ya sea en aguas heladas o en “un agujero de arena que comía carne”, fue lo más perecido a la sensación que sintió cuando se enteró que tenía cáncer.

Henning Mankell (1948-2015) y los temores de arena #culturaquemadura
(Click en la imagen para ver el booktrailer)

Henning Mankell fue más allá, superó el impulso de dejarse hundir en sus temores y logró escribir sobre su experiencia. El afamado autor de novelas policíacas cuenta que entonces averiguó algo sobre el temor que había experimentado desde la infancia y que había recordado durante sus viajes por África: “descubrí que el relato sobre esas masas de arena capaces de arrastrar consigo a un hombre y matarlo es un mito. Todas las historias que se cuentan y que lo describen son una invención”. Si bien Mankell acepta que su miedo era tan ficticio como las aventuras de su personaje Kurt Wallander, también dice que le gustaba recurrir a la metáfora de las arenas movedizas porque se trataba de “agujero infernal del que, a la postre, conseguí librarme”.

A Henning Mankell le sobreviven su esposa Eva Bergman —hija del director de cine Ingmar Bergman— y sus hijo Jon Mankell, además de sus numerosas y adictivas novelas de misterio, escritas con una vitalidad que los lectores aún pueden revisitar o conocer por primera vez.

Henning Mankell (1948-2015) y los temores de arena #culturaquemadura

Eliud Delgado